Un camino con trampa

07/10/2014 0:41

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La idea de hacer una parte del camino, había estado madurando ya años, como le pasa a muchos. Primero  aplazado por el trabajo, luego por otras causas, enfermedad, muerte, cambios de vida, mudanza. Este año, la agenda parecía  de repente libre, a buena fecha, con días largos y sin mucho calor.

Había leído ya mucho sobre la necesidad de entrenar antes de salir, pero a estas alturas de la vida, me conozco bastante bien, y sé que si hubiese entrenado con una pesada mochila en la espalda en una carretera que no me interesa, nunca hubiese empezado el camino. Así que reduje el peso de la mochila hasta donde pude y para Astorga.

El contacto con el albergue  de Astorga me llevó a otras épocas, hacia mucho que no había probado un alojamiento de este tipo, creo que desde hace mas de 40 años. Interesante el cambio de punto de vista. En la ciudad vi  por la tarde la catedral y el palacio episcopal de Gaudí y algunas ruinas romanas.  Por la mañana el  andar en si hubiese sido una cosa llevadera, pero el peso de la mochila hizo del caminar una experiencia mas dura de lo que había esperado con un fuerte viento en contra que frenaba la marcha. De todas formas llegué hasta Rabanal del Camino viva  y paré en el primer establecimiento para dormir que vi en la entrada del pueblo. Menos mal que tenían habitaciones libres y pude quedarme, porque no estaba para seguir. Solo bajé a comer/cenar muy temprano y volví a subir a la habitación y meterme en la cama hasta la mañana siguiente con una sensación  muy frustrante por  mi  poca capacidad física y empezando a dudar si  hacer el camino había sido buena idea.

Por la mañana, para mi asombro, quería seguir andando, aunque el día anterior había creído que no iba a poder seguir, así que a  la Cruz de hierro. El tiempo era frio, a uno bajo cero al salir, pero agradable para andar y no hacía falta el chubasquero por el viento. La montaña nevada se veía de vez en cuando durante todo el día. En la cruz de hierro dejé dos piedras pequeñas, uno por mi y otro por mi marido. Allí hubo también un muñeco de nieve que alguien había hecho el día anterior y aun no se había derretido. De las razones de depositar la piedra  en la cruz había leído varias versiones y como el primero era lo de dejar allí la piedra como símbolo de dejar todos los pecados, pues eso, allí se quedaron todos los nuestros. Me encantan estas historias , pero desde luego no me las creo.

Después  empezó lo malo, todo bajada con mucha piedra suelta. Menos mal que llevaba los palos de andar. De por si soy mala con bajadas, aunque sean escaleras con barandilla, con la mochila y las piedras  mis rodillas se quejaban tanto que no llegué mas allá de Acebo, un pueblo muy pequeño y bonito, aparentemente solo una parada de peregrinos, pero con un albergue recién inaugurado donde hubo también tres habitaciones grandes dignas de cualquier hotel  y un salón agradable con chimenea a la salida del pueblo . Apenas pude llegar hasta allí y tenía  nauseas y frio por el esfuerzo. Pero otra vez el descanso de toda la tarde y noche hicieron su milagro y por la mañana estaba otra vez en el camino. De Acebo  en adelante, la bajada mala seguía y no avanzaba rápido. De Riego de Ambrós, que es muy bonito, la bajada era incluso peor en tramos hasta Molinaseca, que es una preciosidad con su puente  de piedra en la entrada. Paré un rato en un bar a tomar algo y descansar y otra vez a seguir. Cuando llegué a Ponferrada estaba listo para  volver a casa, me sentía verdaderamente decepcionada y frustrada de estar tan agotada a media etapa  normal. Su imponente castillo de los templarios abre los domingos solo hasta las dos y cierra lunes, por lo que tuve que verlo rápido antes de poder ir a descansar. Luego ya en el hotel,  pensé seriamente que hacer. No podía hacer Camino hasta Santiago con un ritmo de 16 km al día como hice ayer y hoy, no quería renunciar tampoco, ni me veía capaz de bajar  de O Cebreiro . Como iba comentando mi avance por facebook, sobre todo para mi hijo pequeño que vive en Australia, pero de paso a todos, Cristóbal Ramírez, que sabe  del camino mucho más que yo y que muchos, me recomendó no parar a descansar, diciendo que después no sería capaz de arrancar de nuevo y creo que tenía razón. Por eso pensé como hacerle caso y poder seguir y decidí acortar el itinerario planeado y al día siguiente andar  solo lo justo para hacer un poco de calentamiento. En vez de Astorga- Santiago, mi camino iba a ser Astorga –Ponferrada…..un salto/trampa ……Sarria-Santiago. El salto se hizo  con cuatro ruedas siguiendo el itinerario del camino por carretera. Arriba en O Cebreiro estaba lloviznando y hubo una niebla que no se veía nada, y me alegré de estar en el coche bajando a Triacastela y  a Samos. En Samos si paré un rato largo para poder visitar el monasterio, que me parece impresionante y el entorno precioso. Llegue a Sarria a buena hora para poder andar un poco y empecé  el camino otra vez muy animada cruzando el pequeño puente romano hacia un bosque mágico. Es para enamorarse todo él.

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