Cosme de Médicis visita Santiago

12/06/2015 2:55

catedral

Lorenzo Magalotti fue uno de los acompañantes de Cosme III de Médicis cuando este peregrinó a Santiago, poco después de que el siglo XVII hubiera dejado atrás su primera mitad. Fue, también, uno de los encargados por el noble de redactar un diario de viaje, hoy auténtica joya puesto que sus impresiones son claras y meridianas. Y rotundas, por cierto. Así, dice que una vez pasado Padrón (el séquito entró en Galicia por Tui) «a una distancia de más de media legua se divisa la ciudad de Compostela; y pasado un pequeño río que corre por el valle (el Sarela), se sube el monte (del Gozo); el camino hasta la puerta de la ciudad resultó incómodo, desde donde fuimos directamente al convento de San Agustín, donde estaban preparados los apostentos». Para la investigadora Isabel González Fernández, experta en ese viaje, tales palabras significan «que el avistamiento de Compostela no le produjo al príncipe ninguna emoción especial». Claro que Lorenzo Magalotti no se detiene ahí: «La ciudad de Santiago está situada en lo alto y rodeada en algunos sitios de otros montes más altos, que la dominan. Pequeña, fea y, en su mayor parte, construida de madera; las murallas de piedra con torres intercaladas, pero todas recubiertas de hiedra y gran parte de ellas en estado de ruina». Se fija también en la administración de la localidad: «En lo temporal administran la justicia dos alcaldes, y el organismo de la ciudad está representado por cuatro regidores. Su jurisdicción espiritual se extiende, por los alrededores, a muchos más lugares de los que alcanza el dominio temporal, comprendiendo toda aquella parte que queda hasta el cabo de Finisterre, y abarcando por el otro lado A Coruña y su distrito».

La puntilla viene con la catedral: «La fachada de la Iglesia es de estilo gótico, con una puerta moderna de piedra hecha por el arzobispo Fonseca. La Iglesia fue fundada por el rey Alfonso el Casto; tiene forma de cruz grande de tres naves, la del medio mayor que las dos laterales, que giran en torno a la cruz. Viene por tanto el altar a quedar aislado bajo un ciborio que, en breve, será eliminado y en este cambio se está haciendo un ornamento riquísimo con 36 columnas gruesas de madera dorada, las cuales irán sobre un pedestal movible de mármol de diversos colores, que gira según la planta de la tribuna».

 

Escribe un comentario


*

Other News