Betanzos-Mandeo un espacio de la Red Natura 2000 que cruza quien recorre el Camino Inglés desde Ferrol

20/01/2016 1:00

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El peregrino cruza el espacio natural de Betanzos-Mandeo y, fuera de que le impresione su belleza, suele detenerse muy poco tiempo en admirar parajes. Pero lo cierto es que pasa horas por él. Esto es el Camino Inglés en su ramal que arranca de Neda (en la ría de Ferrol) y el propio Ferrol, más importante durante siglos la primera localidad que la segunda, y que en la Edad Media continuaba por el puente gótico que salva al Lambre a poco más de un kilómetro de su desembocadura, obra mandada levantar por el poderoso señor Fernán Pérez de Andrade, o Bo. Hoy en día el Camino ha sido desviado y al llegar a Ponte do Porco el peregrino cruza por un puente del siglo XIX, antesala de la iglesia románica de San Pantaleón das Viñas.

Y es ahí, en Ponte do Porco, donde el peregrino comienza a admirar el espacio natural de Betanzos-Mandeo, incluido en la Red Natura 2000 y muy frecuentado por aves tanto de paso como algunas invernantes. Es también una ZEC, una Zona de Especial conservación, y, en resumen, se trata de un estuario de no grandes dimensiones con marea alta pero que cambia radicalmente de fisonomía cuando las aguas se retiran (foto bajo estas líneas). Ahí se dan cita la escurridiza nutria, ciertamente difícil de divisar porque es un animal que al menor ruido se esconde; el lavanco, ese pato fácilmente reconocible por su cabeza de un verde muy llamativo y un pico amarillo; la garzota común, ave de lasgas patas negras y pico, y cuerpo de blanco plumaje, que anda por la arena picoteando para encontrar invertebrados; y el escarabajo eurinebria, un auténtico y minúsculo depredador de la playa. Con ellos merece la pena destacarse dos especies vegetales. Una es el junco, que aparece en los espacios intermareales, y otro el berrón, de raíces muy largas que forman un auténtico entramado bajo la superficie de las dunas, muy bajas, que se conservan.

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Pero además, al continuar por la citada San Pantaleón das Viñas, el peregrino deja a la derecha la mayor marisma de Galicia, que ha ido reduciendo poco a poco la ría de Betanzos, ciudad que intuye al fondo. Es todo esto Red Natura, terreno de un gran valor ecológico, algo que ignoraban los numerosos barcos que entraban y salían hasta el puerto para cargar su famoso vino. Por cierto, el más demandado por la Armada británica.

Y, al fin, el peregrino llega a Betanzos a la altura de la iglesia de Nosa Señora do Camiño (foto inferior). Su nombre ya lo dice todo.

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